El mundo de hoy se caracteriza por
tener un orden en el que las naciones, grandes y chicas, hacen uniones para
participar en un proyecto social, económico y cultural en conjunto, conocido
con el nombre de globalización. Esta integración internacional trae
consecuencias tanto positivas como negativas a la sociedad, pues la forma de
vivir de la gente en cada rincón del mundo esta cada vez más asociada de manera
instantánea. Uno de los aspectos que más se ve afectado es el patrimonio
cultural, que según Lezama (2004), abarca un amplio rango de características
que va desde considerar toda expresión artística de la sociedad como parte de
la cultura, hasta la determinación oficial de selectos elementos como
“monumentos históricos”.
El conjunto de herencias y
actividades culturales sufre cambios y se desestabiliza, como lo señala Marín
(2002), con el surgimiento de nuevas tecnologías que involucran desde juegos de
video hasta Internet. Es así como las grandes multinacionales convierten el
patrimonio cultural en simple mercancía que se vende a través de mega proyectos
que dejan beneficios económicos a unos pocos, como en el caso de los parques de
diversiones. Es entonces, donde la actividad cultural debe reinventar sus
tradiciones para poder sobrevivir en un mundo lleno de injusticias y mutaciones
de los valores tradicionales de la sociedad.
Cabe anotar, que el proceso de la
industrialización de la cultura tiene su origen en los años 50s (Wernier,
1999), y está asociado a la expansión de los mercados. Es decir, existe un
desarrollo económico que conjuga creación, producción y comercialización de
bienes y servicios de carácter artístico. Es importante pensar ¿Quién y cómo
realmente se encarga de la expansión de esta industria en un mundo globalizado?
¿Cuáles son los derechos sobre la propiedad intelectual en un contexto de
industrialización de la cultura? Todo esto con miras a estar conscientes de lo
fundamental que es preservar la cultura para la sobrevivencia de la gran
riqueza que tiene la humanidad que será transmitida a las generaciones
presentes y futuras.
El proceso de globalización debe ser
pensando desde muchas perspectivas y es importante que los gobiernos adopten
medidas para que este en vez de volverse un problema para la sociedad,
contribuye al mejoramiento de esta. Medidas que deben ser pensadas desde la
preservación de la biodiversidad y la diversidad cultural. Igualmente, las
grandes multinacionales y las pequeñas empresas nacionales tienen una gran
responsabilidad de responder por las preguntas que se plantean para
contrarrestar los efectos de la globalización, y tienen que ponerse en la tarea
de tratar estos temas de una manera diferente, ya que como es una actividad que
no se compara con mercancía ni con servicios regulares, debe recibir un
tratamiento excepcional que la proteja.

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