miércoles, 14 de marzo de 2012

Globalización e Identidad Cultural

El mundo de hoy se caracteriza por tener un orden en el que las naciones, grandes y chicas, hacen uniones para participar en un proyecto social, económico y cultural en conjunto, conocido con el nombre de globalización. Esta integración internacional trae consecuencias tanto positivas como negativas a la sociedad, pues la forma de vivir de la gente en cada rincón del mundo esta cada vez más asociada de manera instantánea. Uno de los aspectos que más se ve afectado es el patrimonio cultural, que según Lezama (2004), abarca un amplio rango de características que va desde considerar toda expresión artística de la sociedad como parte de la cultura, hasta la determinación oficial de selectos elementos como “monumentos históricos”.

El conjunto de herencias y actividades culturales sufre cambios y se desestabiliza, como lo señala Marín (2002), con el surgimiento de nuevas tecnologías que involucran desde juegos de video hasta Internet. Es así como las grandes multinacionales convierten el patrimonio cultural en simple mercancía que se vende a través de mega proyectos que dejan beneficios económicos a unos pocos, como en el caso de los parques de diversiones. Es entonces, donde la actividad cultural debe reinventar sus tradiciones para poder sobrevivir en un mundo lleno de injusticias y mutaciones de los valores tradicionales de la sociedad.

Cabe anotar, que el proceso de la industrialización de la cultura tiene su origen en los años 50s (Wernier, 1999), y está asociado a la expansión de los mercados. Es decir, existe un desarrollo económico que conjuga creación, producción y comercialización de bienes y servicios de carácter artístico. Es importante pensar ¿Quién y cómo realmente se encarga de la expansión de esta industria en un mundo globalizado? ¿Cuáles son los derechos sobre la propiedad intelectual en un contexto de industrialización de la cultura? Todo esto con miras a estar conscientes de lo fundamental que es preservar la cultura para la sobrevivencia de la gran riqueza que tiene la humanidad que será transmitida a las generaciones presentes y futuras.

El proceso de globalización debe ser pensando desde muchas perspectivas y es importante que los gobiernos adopten medidas para que este en vez de volverse un problema para la sociedad, contribuye al mejoramiento de esta. Medidas que deben ser pensadas desde la preservación de la biodiversidad y la diversidad cultural. Igualmente, las grandes multinacionales y las pequeñas empresas nacionales tienen una gran responsabilidad de responder por las preguntas que se plantean para contrarrestar los efectos de la globalización, y tienen que ponerse en la tarea de tratar estos temas de una manera diferente, ya que como es una actividad que no se compara con mercancía ni con servicios regulares, debe recibir un tratamiento excepcional que la proteja.

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